viernes, 19 de octubre de 2007

Halagos serios estimo mejor y corazones decifro mejor


En torno a una roca de cantina

Una tarde de primavera

Regocijantes de supuesta alegría

Nueve alegres bohemios.


Los ecos de sus risas rebotaban

entre el roquerío de la playa licenciosa

pero expectante.

Interrumpían y alborotaban

El omnipotente silencio.


Agregaban color gris con el humo de los cigarrillos

a tal paraíso.

Se elevaba por el cielo mientras los sueños

Se enfrentaban, y se manoseaban

mientras se disipaba el humo como incienso.


Pero en todas las bocas se pronunciaban risas

Y gritos en medio del silencio

E inspiración en todos los cerebros

Engolosinados con aires de amor

Y repartidos sobre la arena

de forma pletórica, pisco, vino y ron


Era insólito ver aquel conjunto

Aquel grupo bohemio

Del que afloraba la palabra hilarante

La que vierte veneno.

Con idilio roto que llegaba

con las alas del recuerdo


Era parte de su equipaje

Pozos sin fondo de rencores atrasados

Vulgaridad fraterna y ausencia de respeto

en su presente consternado.

Guiándome por vientos de putrefacción.


Enfrentada a los azares de la realidad sin un instante de sosiego.

Poniendo una mordaza a mis anhelos, con un grito en mi boca

Incapaz de emitirse por miedo.

Obligando a mi cuerpo a sudar hielo.

En mi alma encierro un llanto de princesa.

Se muere mi universo con una tranquila agonía

Anhelando escuchar la suave voz del agua

Pero he venido aquí a estar triste

Contemplo con mi mirada

Deseo sembrar futuro

Contra la mala jornada

Hace muchos días estoy enferma y pálida

De tantos días de no dormir.

A veces pienso en darte mi eterna despedida

Borrarte de mis recuerdos, pero es en vano todo

Por que mi alma no te olvida.