
Una tarde de primavera
Regocijantes de supuesta alegría
Nueve alegres bohemios.
Los ecos de sus risas rebotaban
entre el roquerío de la playa licenciosa
pero expectante.
Interrumpían y alborotaban
El omnipotente silencio.
Agregaban color gris con el humo de los cigarrillos
a tal paraíso.
Se elevaba por el cielo mientras los sueños
Se enfrentaban, y se manoseaban
mientras se disipaba el humo como incienso.
Pero en todas las bocas se pronunciaban risas
Y gritos en medio del silencio
E inspiración en todos los cerebros
Engolosinados con aires de amor
Y repartidos sobre la arena
de forma pletórica, pisco, vino y ron
Era insólito ver aquel conjunto
Aquel grupo bohemio
Del que afloraba la palabra hilarante
La que vierte veneno.
Con idilio roto que llegaba
con las alas del recuerdo
Era parte de su equipaje
Pozos sin fondo de rencores atrasados
Vulgaridad fraterna y ausencia de respeto
en su presente consternado.

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